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PSICOSIS HOMICIDA, Erotismo y terror de la mano de Rubén dos Santos.

Mayo 26, 2009

pshicosis homicida

El productor y director catalán de cine erótico Rubén dos Santos está rodando en estos momentos el largometraje “Psicosis Homicida”, cuya historia gira alrededor de un perturbado conocido en los chats de Internet como El Conde (David El Moreno), quien seduce a mujeres de clase alta con el objeto de practicar sexo con ellas y posteriormente asesinarlas de forma violenta. Tania (Sandra G), una valiente policía, tras hacerse pasar por ejecutiva de una empresa de cosméticos para captar la atención del asesino y poner fin a su reguero de sangre, morirá a manos de éste tras ser descubierta. Tres meses después, Mónica (Vania Miró), hermana de Tania, reanudará la investigación para encontrar al asesino y así vengar su muerte.

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Siguiendo este contexto, nos hallamos ante una fusión de géneros, donde el suspense, el terror y el erotismo adquieren el mismo nivel de importancia. Según palabras del propio dos Santos: “Creo que la simbiosis entre terror y erotismo siempre es garantía de éxito, pero extrañamente no suele ser muy común en las producciones españolas.”

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Tampoco podemos obviar su interesante reparto, ya que la película está protagonizada por David El Moreno - actor fetiche de Rubén dos Santos - encarnando al sádico El Conde, Sandra G y Sophie Evans. Aunque no se han confirmado todos los intérpretes, en el resto del elenco encontramos a la siempre polémica Bianca Jebi, Dorian Doyle - uno de los cantantes del grupo musical “La Muerte del Ego” en un papel no erótico -, al actor de cine convencional Tomás Gallego interpretando a un rudo policía y se presenta a la preciosa Vania Miró en su primera incursión en una película soft, aunque anteriormente ya ha realizado numerosas sesiones fotográficas como modelo y participaciones como actriz en películas X en escenas lésbicas.

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El rodaje de la película finalizará en Julio y se estrenará en Octubre.

Fotos: JesCM, Dorian Doyle y Rubén dos Santos.
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THE OPENING OF MISTY BEETHOVEN

Julio 11, 2008

No se imaginaba Bernard Shaw, cuando decidió utilizar un mito clásico griego en su obra “Pigmalion”, que de su obrita de teatro derivarían filmes tan diversos como “My Fair Lady”, “Pretty Woman” o las dos que nos ocupan hoy. Mucho antes de la peliculilla de Julia Roberts y una década después de que se estrenara la de George Cuckor, Henry Paris creó una de las mejores películas para adultos de toda la historia. Y casi treinta años después, la estupenda actriz e interesante directora Verónica Hart decidió hacer un remake dándole una vuelta de tuerca, y creó un fantástico musical porno que dejó sin habla a todos. Empecemos por el principio.

THE OPENING OF MISTY BEETHOVEN

En 1976, con Jamie Gillis, Jaqueline Beudant y Constance Money en los papeles principales, Henry Paris rodó entre Roma, París y Nueva York “The Opening Of Misty Beethoven”, un magnífico filme de 300.000 dólares de presupuesto (¡de aquellos tiempos!) que tuvo el desgraciado título en español de “Paraíso Porno”.

The Opening Of Misty Beethoven

Rodada con el brío y la agilidad de la época, la película cuenta la historia de un sexólogo excéntrico y multimillonario (Jaime Gillis) que, en un cine X parisino, conoce a una prostituta zafia y barriobajera llamada Misty Beethoven (Constance Money). Mientras en la pantalla se desarrolla una escena de “Le sexe qui parle” (Fréderic Lasanc, 1975), Misty le hace una paja desganada y totalmente carente de morbo a un hombre mayor vestido de Napoleón (¿!) –eso sí, se nos expone en un fantástico montaje paralelo con la pantalla de cine haciendo coincidir las eyaculaciones-. Tras este inicio extraño y surrealista y, aunque ella ni siquiera sabe chuparla, Gillis decide hablar con la inepta prostituta y le ofrece transformarla en la profesional más excitante, requerida y famosa de todo el mundo.

Mezclando la comedia y el drama, Paris rodó este filme con mucha viveza y la libertad sexual típica de la época. Todo en ella está bien. El guión de Jake Barnes desarrolla la historia de forma fenomenal y divertida y ofrece más de un momento surrealista y memorable a la cinta (todos querríamos volar en sus líneas aéreas y pedirle a la azafata un desayuno continental, una copa de cava y dos mamadas con toda naturalidad). Producida por L. Sultana, combina estupendos exteriores en diferentes países con algunos interiores modernistas, fantásticos y ya míticos gracias a la dirección de arte de Anton Stone.

Las escenas de sexo son intensas y rápidas y cada una posee un tono particular, pero descaradamente sensual, gracias a la fotografía de Robert Rochester. Además de las constantes felaciones a Jaime Gillis durante las escenas argumentales, encontramos escenas tan diversas como la que inicia el filme en la pantalla de cine o un rápido polvo de Jacqueline Beudant y un apasionado francés de una prostituta en el local donde trabaja Misty.

Pero las mejores vienen después: El polvo de Misty con un aristócrata en el baño, sus felaciones a los tres criados de Gillis, la pequeña orgía en casa de éste, un sensual polvo entre ella y un rico amanerado, y la escena final entre Gillis y Misty. Memorable es el carnal trío entre la protagonista, una mujer de pelo corto y otro rico semental, que alcanza el clímax cuando Misty se pone un arnés con pene incorporado y, mientras el semental folla con la otra chica en la postura del misionero, Misty llega por detrás y penetra al chico con el arnés. Una escena imposible de ver en una producción hetero actual y que da un buen ejemplo de la libertad sexual con la que se rodaba en la edad de oro del porno.

Además de todas estas escenas, las felaciones inundan todo el metraje (a Gillis, a sus criados o a pasajeros de los aviones) y en general se respira un ambiente sexual que no te permite relajarte. Eso sí, todo esto con el look de las mujeres de los 70, con más pelo del que estamos ahora acostumbrados y un estilo de rodar el sexo distinto al actual.

Sin embargo, creo que esta película es un buen primer plato para aquellos que quieran probar si les convence el cine X clásico y que, aunque les “choque” un poco este look setentero de la chicas, les dejará con más ganas de ver más títulos de la edad de oro.

La película, en general, asombra por su desparpajo, por una dulce Constance Money (a la que se le podría haber sacado más partido) y por la indudable calidad interpretativa del trío protagonista, que nos recuerda que, en sus inicios, el porno estaba muy cerca del cine convencional.

MISTY BEETHOVEN. THE MUSICAL!

Tuvieron que pasar casi treinta años para que alguien (la gran pornostar convertida en directora de culto Verónica Hart) se atreviera con un remake de este clásico. Pero Hart y la compañía VCA no se limitaron a hacer un remake típico, que simplemente actualizase la época y el look del filme. El remake de “The opening of…” (Considerada por muchos la mejor película de la historia del cine para adultos) tenía que ser algo muy grande. Y, sin duda, lo consiguieron.

El guionista Maxwell Hart, la directora y todo el equipo crearon en 2004 un musical porno a partir de la idea y los personajes de Henry Paris. El resultado fue un fantástico espectáculo gracias a unas más que correctas escenas argumentales, unas fantásticas canciones muy bien interpretadas y unas fabulosas y excitantes escenas sexuales.

La historia es muy similar. Randy Spears interpreta a un excéntrico multimillonario apasionado del sexo que, rememorando la hazaña lograda por el sexólogo del filme clásico (que aquí es tomado como si hubiera sido un hecho real) decide hacer lo mismo que él. Para ello, se va a un local de espectáculos llamado Underworld a buscar a una chica adecuada. De nuevo, somete a la nueva Misty (Sunset Thomas) a una instrucción en felaciones y sexo diverso, pero ella no se siente del todo a gusto y lo que quiere es desarrollar otra faceta suya: la de cantante. Randy acepta y pretenderá que se acueste con productores y que los seduzca con sus artes sexuales y con su voz.

Obviamente, la cosa cambia con respecto a la original en cuanto al nivel de producción de la película. Aquí no hay exteriores tan selectos como los del filme del ‘75 y no está rodada en 35 milímetros, sino en video, lo que en un primer golpe de vista no se nota, pero que hace perder viveza a las imágenes. Sin embargo, todo esto lo suple la directora con su arriesgado punto de vista y su acertado montaje; el buen trabajo de cámara de Baz, Cronin Mac Duffy y Bryan Potter; el atrevido guión creado por Maxwell Hart y las muy buenas canciones que firma junto Romeo Lovell; y los actores y actrices con una gran entrega en las escenas sexuales y sus buenas interpretaciones (tanto en los diálogos como cantando). Randy y Chloe son los que más destacan, pero el resto del reparto tampoco se queda atrás y entre todos dan vida a unos personajes creíbles y bien construidos.

Sex-Music Hall

Las escenas sexuales son muy buenas. No es de extrañar, ya que los creadores saben mucho de porno y las actrices (totales protagonistas de este filme, con permiso de Randy Spears, que es una de las grandes estrellas de la película) son tremendas. La primera escena es una felación de una maravillosa Chloe a Randy Spears. Ya dijo Cecil B. DeMille que un filme tiene que empezar con un terremoto y, de ahí, ir subiendo en intensidad. Así que tras esta buena escena que abre el filme, nos espera un montón de buen sexo: una orgía en casa de Spears donde participan los criados y criadas (de entre las que destacan Ava Vincent y Misty Mason) con estupendas felaciones y un beso negro que disfruta Chloe; Malitia cobrando la entrada del garito mientras le practican un anal; un tremendo trío con Kelly Steele en el centro, y con doble penetración incluida, en el club Underworld; otro trío protagonizado por una estupenda Julie Meadows tras cantar el tema “Two Holes” (que anticipa otra nueva doble penetración) y Mia Smiles saboreándosela a Randy mientras éste habla con el sexólogo protagonista de “The Opening of…” (que por alguna extraña razón no lo interpreta Gillis).

Además, encontramos una felación triple de Sunset Thomas (en homenaje al filme original) a los tres criados interpretados por Tyce Bune, Mike Horner y J.T. Cannon; una escena más bien tradicional entre Asia Carrera y Barrett Blade; un lésbico entre Sunset y Michelle Lay; una buena escena entre Sunset y Evan Stone en el estudio de grabación; y, para terminar, Chloe nos vuelve a deleitar con sus artes sexuales junto a Randy Spears.

La música tampoco se queda atrás. Con mucho rock y algunas baladas, nos encontramos con muy buenos temas instrumentales de Romeo Lovell y unas fantásticas canciones escritas por Maxwell Hart. Randy abre el filme entonando dos temas que encajarían, por estilo, en cualquier musical teatral: “A little class” y el temazo “The Penis Tango” (una pegadiza canción que no te puedes quitar de la cabeza). Mientras interpreta la primera, Chloe le hace un francés bien completito. Poco más tarde, el segundo tema suena en una surrealista escena donde su pene es el que canta (gracias a los efectos especiales de Al Dente).

Tras Spears, llegan las canciones del resto del reparto: Julie Meadows nos deleita interpretando sobre el escenario el rock “Two Holes” y Sunset canta tres temas durante el filme: “Fuck the World” en dos versiones, una lenta y otra más rockera, y “Pretty Lies” en la cabina de grabación de Evan. Mike Horner, J.T. Cannon y Tyce Bune (aunque la voz de este último es la del propio Max Hart), interpretan “Three Rods” durante la triple felación de Sunset. Evan Stone, por su parte, canta con buenos resultados el rock “Shoulda been mine”, mientras se lamenta, desquiciado, del mal de amores al que le somete Asia Carrera (y cuyo polvo con Blade se intercala en esta escena musical). Y para terminar el filme por todo lo alto, Chloe y Sunset interpretan una breve versión del segundo tema de Spears titulado “The Pussy tango”, que termina con el público del local en pie, con los brazos alzados a lo “Jesucristo Superstar”, entonando el apoteósico final de la canción.

En conclusión, un auténtico y fabuloso espectáculo en términos cinematográficos y sexuales que hace revivir a la mítica Misty con muchos guiños a la genial obra de Henry Paris, pero con un estilo nuevo. Dos películas únicas y fabulosas que conforman dos grandes e imprescindibles exponentes del cine para adultos.

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Por Jesús García
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pornogafapasta.blogspot.com

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Jason Colt: The mistery of the sexy diamonds

Abril 12, 2008

Jasón Colt Jason Colt: The mistery of the sexy diamonds (JCJ Villalobos, Private, 2007)

Private es, sin duda, la mayor productora de cine porno de Europa y una de las mayores del mundo. Sin embargo, no se conforman con estar en lo más alto: por suerte, intentan siempre superarse. Y ahí es donde llega, a finales de 2007, “Jason Colt: The mistery of sexy diamonds” y el director español JCJ Villalobos.

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